Diseñar automatizaciones de procesos con workflows, reglas e IA · Módulo 2: Contratos y decisiones
Traducir reglas de negocio y decisiones
Método para separar cálculo, reglas de negocio, inferencia con IA y juicio humano y hacer explícitas sus entradas y salidas.
Objetivo de aprendizaje
Construir un catálogo de decisiones con entradas, propietarios, resultados, tratamiento de ausencia y mecanismo adecuado para cada caso.
Los workflows empresariales están llenos de frases que parecen reglas hasta que intentas ejecutarlas: “aplica el descuento habitual”, “si el cliente es importante”, “si el documento parece correcto” o “si hay riesgo, escálalo”. Para automatizar una decisión hay que convertir estas expresiones en criterios observables y asignar correctamente qué tipo de mecanismo debe resolverlas.
DMN —Decision Model and Notation— se creó precisamente para especificar decisiones y reglas de negocio de forma comprensible y ejecutable. No necesitas adoptar DMN como herramienta para aplicar el principio central: separar la lógica de decisión del resto del flujo y hacer explícitas sus entradas, reglas y resultados.
Separa cuatro clases de decisión
Antes de escribir una regla, clasifica el problema.
Cálculo determinista
La salida se obtiene mediante una fórmula o transformación conocida. Por ejemplo, calcular impuestos, sumar importes o convertir una fecha a un periodo.
Aquí no existe una razón para introducir IA si la fórmula está bien definida.
Regla de negocio
La organización ha establecido una política explícita: “si el importe supera 20.000 €, requiere aprobación de dirección” o “si el país no pertenece a la lista admitida, detener el alta”.
Estas reglas deben tener propietario y versión. El hecho de que puedan codificarse no significa que sean inmutables.
Inferencia con IA
La salida depende de interpretar información no completamente estructurada: clasificar un correo, extraer datos de un documento variable, resumir una solicitud o sugerir una categoría.
La IA produce una propuesta que necesita criterios de aceptación, tratamiento de incertidumbre y, en ciertos casos, revisión.
Juicio humano
Algunas decisiones requieren contexto, responsabilidad o criterios que la organización no desea delegar. Un descuento excepcional, una aprobación contractual o una decisión de alto impacto pueden permanecer humanas aunque el resto del proceso esté automatizado.
Redacta una ficha de decisión
Para cada decisión relevante crea una ficha con:
- nombre;
- propósito;
- propietario;
- entradas;
- fuente de cada entrada;
- resultado posible;
- regla o mecanismo;
- prioridad entre reglas;
- comportamiento cuando faltan datos;
- tratamiento de conflicto;
- evidencia que debe conservarse;
- fecha o versión de la política cuando proceda.
Esta ficha evita que una condición crítica quede escondida dentro de un prompt, una fórmula en una hoja de cálculo o un fragmento de código sin propietario.
Usa tablas de decisión para descubrir huecos
Una tabla de decisión permite probar combinaciones de entradas antes de implementar.
Ejemplo simplificado:
| Cliente | Importe | Datos completos | Resultado |
|---|---|---|---|
| estándar | < 10.000 | sí | preparar borrador |
| estándar | >= 10.000 | sí | requiere aprobación |
| estratégico | cualquier | sí | aplicar política específica |
| cualquiera | cualquier | no | pedir aclaración |
La tabla obliga a preguntar qué ocurre en combinaciones no contempladas. También ayuda a detectar solapamientos: dos reglas podrían ser verdaderas al mismo tiempo y producir salidas incompatibles.
Distingue política de configuración
No todos los umbrales deberían estar incrustados en código. Si un límite cambia por decisión de negocio, conviene tratarlo como configuración gobernada: con propietario, historial y fecha de vigencia.
La configuración tampoco debe ser un cajón sin control. Cambiar un umbral puede modificar cientos de decisiones futuras, por lo que necesita trazabilidad y pruebas.
Diseña el papel de la IA como una decisión limitada
Cuando una decisión necesita inferencia, define exactamente qué tarea hace el modelo y qué no hace.
Por ejemplo: “clasificar el motivo principal del correo entre seis categorías permitidas” es más controlable que “decidir qué hacer con el cliente”. El workflow puede usar la categoría como una entrada más y aplicar después reglas deterministas.
Define:
- entrada autorizada;
- categorías o salida esperada;
- formato;
- criterio de aceptación;
- qué ocurre si la salida no es válida;
- cuándo se pide revisión humana;
- qué datos deben conservarse para evaluar el comportamiento.
No conviertas el prompt en la única especificación de negocio. La decisión debe poder describirse fuera del modelo.
Trata ausencia y conflicto como casos diseñados
Los datos reales pueden faltar o contradecirse. Si el CRM dice que el cliente es estratégico y el ERP lo clasifica como estándar, el workflow necesita una regla de precedencia o una ruta de reconciliación.
Del mismo modo, “dato ausente” no debe convertirse automáticamente en falso. Puede significar desconocido, pendiente o error de integración.
Diseña estados distintos cuando esas diferencias cambien la acción.
Ejemplo: autorización de descuento
Supongamos que un borrador contiene un descuento propuesto. El proceso puede separar:
- cálculo del porcentaje: determinista;
- política de umbrales: regla de negocio;
- extracción del descuento solicitado desde un correo libre: inferencia con IA;
- autorización excepcional: juicio humano.
La automatización coordina los cuatro mecanismos, pero no los confunde.
Ejercicio: crea el catálogo de decisiones
Selecciona cinco decisiones del workflow. Para cada una:
- clasifica el tipo: cálculo, regla, IA o humano;
- escribe entradas y fuente;
- define salidas posibles;
- especifica comportamiento ante dato ausente;
- identifica conflicto posible;
- asigna propietario;
- decide qué evidencia debe quedar registrada.
Después transforma al menos una regla en una tabla de decisión y busca combinaciones no cubiertas.
Resultado de la lección
Las decisiones del workflow quedan separadas de la secuencia de pasos y expresadas en términos comprobables. Ya puedes saber qué lógica pertenece al negocio, qué puede resolverse de forma determinista, dónde aporta IA y dónde debe conservarse responsabilidad humana. El siguiente paso es conectar esa lógica con los sistemas que contienen y modifican los datos reales.

