Cuando el equipo tiene que coordinar demasiado a mano para que las cosas salgan, el crecimiento deja de apoyarse en sistema y empieza a depender de desgaste.
Ahí es donde conviene intervenir. No para añadir más software sin criterio, sino para dejar una base más clara, más trazable y menos dependiente de memoria, improvisación o parches.
Más tiempo explicando, buscando contexto o moviendo información entre herramientas que avanzando trabajo útil.
Menos visibilidad, más errores, más dependencia de personas concretas y más fricción cada vez que el negocio gana volumen.