El problema
Qué estaba ocurriendo antes
El coste no estaba solo en redactar. Una parte relevante del esfuerzo profesional se consumía antes de llegar al trabajo que exigía criterio: localizar fuentes, reconstruir contexto, saber qué se había decidido y convertirlo en un plan. En determinadas preparaciones de planes de trabajo, ese esfuerzo podía superar las 100 horas.
La información necesaria para una intervención existía, pero estaba repartida entre documentación, notas, comunicaciones y memoria personal. Antes de diagnosticar o preparar un plan había que recuperar antecedentes, recordar decisiones y recomponer manualmente el estado del trabajo.