El problema
Qué estaba ocurriendo antes
La operativa dependía de tareas manuales: registrar citas, consultar la libreta, coordinar el trabajo diario y preparar comunicaciones. Los recordatorios postales exigían tiempo y coste, y no existía un flujo automático y medible para reactivar clientes.
La clínica organizaba las citas con una libreta y enviaba recordatorios mediante cartas. Eso consumía tiempo administrativo y hacía difícil que el equipo veterinario viera de un vistazo la agenda y el trabajo pendiente. También existía margen para mantener una relación más constante con clientes ya conocidos.